PLUSVALIA
Plusvalía, concepto económico con varios significados. Por un lado, plusvalía designa un incremento de valor generado y obtenido en una operación económica (de tipo bursátil o inmobiliaria, por ejemplo). Una segunda definición de plusvalía correspondería al incremento de valor creado en un bien o derecho cuando se realiza una transmisión en la propiedad de éstos.
Por último, en la doctrina económica marxista (que analizó en profundidad tal concepto), la plusvalía equivale al beneficio que el capitalista obtiene por la apropiación del trabajo excedente no pagado a los asalariados. En una jornada de trabajo, los trabajadores destinan parte de la misma a producir por valor de su consumo de subsistencia, lo que se denomina producción socialmente necesaria. El resto del tiempo se genera un plusvalor que se apropia el capitalista. La diferencia entre el tiempo total de trabajo y el socialmente necesario se denomina plusvalía. Se puede establecer la razón entre la masa de plusvalía y el capital variable utilizado, a la que se denomina tasa de plusvalía. Esta tasa expresa el grado de explotación de los trabajadores, y también puede definirse como el cociente entre el trabajo excedente y el socialmente necesario. El capitalista puede aumentar la tasa de plusvalía incrementando la plusvalía absoluta (sin variar el proceso productivo amplía la jornada o disminuye el salario) o la relativa (introduciendo mejoras tecnológicas).
DEFICIT
Déficit, cuando en economía se habla de déficit, suele hacer referencia al déficit público o fiscal. Existen también déficits comerciales (la diferencia entre exportaciones e importaciones), pero normalmente este término va asociado a la diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado. Así pues, un país tendrá déficit si ha gastado más de lo que ha ingresado. El déficit se mide en términos del producto interior bruto, es decir, cuánto representa en relación a la riqueza generada.
Sobre el valor de los déficits existe una controversia centenaria. Para los economistas clásicos y liberales, el único buen presupuesto es el presupuesto equilibrado: aquel en el que se gasta justo lo que se ingresa. Para los economistas keynesianos, un poco de déficit es positivo porque aumenta la actividad, estimula la demanda y favorece el pleno empleo. El déficit se controla a través de los presupuestos, de la política fiscal, que configura los impuestos y decide en qué se gasta el dinero público.
Si un gobierno gasta más de lo que ingresa, al igual que en el caso de un particular, tiene que pedir un préstamo. Y lo hace a través de la emisión de deuda pública: obtiene dinero a cambio de devolverlo en una fecha futura. La deuda pública está, por tanto, muy relacionada con los déficits: aumentará en la misma cuantía que éste. La principal consecuencia de un elevado nivel de deuda pública es que desplaza la riqueza que genera el país. La población y las empresas terminarán acumulando bonos del Estado en lugar de invertir ese dinero en actividades que generen empleo y crecimiento económico. Además, parte de la recaudación por impuestos tiene que destinarse al pago de los intereses generados por la deuda, en lugar de a otro tipo de servicios más demandados o necesitados por la población.
Los economistas suelen distinguir dos tipos de déficits: el estructural y el cíclico. El primero surge como consecuencia de políticas discrecionales, como, por ejemplo, un mayor gasto o una rebaja de impuestos. El cíclico está asociado a variaciones transitorias de la economía: por ejemplo, una menor recaudación producto de una recesión mundial.